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Ad astra

Programa

Anton Webern (1883-1945)

Variaciones para piano, Op. 27:
  - I. Sehr mäßig.
  - II. Sehr schnell.
  - III. Ruhig fließend.

Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Sonata para piano No. 32 en Do menor, Op. 111:
  - I. Maestoso - Allegro con brio ed appassionato.
  - II. Arietta - Adagio molto semplice e cantabile.

Karlheinz Stockhausen (1928-2007)

Tierkreis:
  - I. Aquarius.
  - II. Pisces.
  - III. Aries.
  - IV. Taurus.
  - V. Gemini.
  - VI. Cancer.
  - VII. Leo.
  - VIII. Virgo.
  - IX. Libra.
  - X. Scorpio.
  - XI. Sagittarius.
  - XII. Capricorn.

Brenno Ambrosini, piano.

Musicstry Studios. TRT® sound (calibración 2.4b). Grabado: 13, 14 Marzo 2017. Publicado: 23 Enero 2020. Fotografía: Natasha Lebedeva. Notas: Brenno Ambrosini, Javier Santos. Productor: Mario Martínez. PC17005 ℗ & © 2021 Play Classics.

El viaje infinito

Es una historia, la de la vida y de la muerte, la de la Humanidad, de cada individuo, la del Universo y de los Universos. Porque, lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo.

Es un viaje, largo y corto porque emprendido en el tiempo sin tiempo y en el espacio sin espacio. Un viaje en el que macrocosmos y microcosmos van paralelos y se funden. ¿Son lo mismo?

Las "Variaciones" Op. 27 de Webern nos ponen de frente a una masa sonora y a una arquitectura perfecta que no tenemos asumidas y nos esforzamos entender. El mensaje que percibimos es algo inmenso y sobrecogedor, y tan inexplicable que nos parece hasta caótico. Un Chaos que en realidad es la sublime y rigurosa exposición de los elementos, a la vez comprimidos y enmarcados en una forma perfecta, matemáticamente y físicamente calculada, e intachablemente desplegada en su pureza y minimalismo. Sonidos, o sea emociones, sentimientos, frases en las que se condensan todos los elementos materiales y espirituales. Los gérmenes de la vida al estado puro. La reducción al esencial de todo factor, que no comprendemos porque no llegamos a percibir tangiblemente los átomos y las moléculas que son a la vez base y resumen de la vida, nos empuja a buscar orden y sentido en él, a buscar Ordo ab Chao al empezar nuestro viaje con la pretensión de estructurar lo sublime. O crear lo que nosotros entendemos por vida de los primitivos elementos de vida.

La historia, el viaje, continúa adentrándonos en el monumento y testamento beethoveniano que es la Sonata Op. 111, summum de la arquitectura, y muestra del poder del Hombre. Si, es una falacia la muestra de poder, una mentira que nos creemos. En la Op. 111 el Ordo es sólo supuesto por nosotros, pero ya altamente superado por el genio de Bonn. Si el primer movimiento es un acto de fuerza y casi de rebelión del Hombre y de la Humanidad, en el mismo se destruye la forma en su fundamento. La "Arietta" expone dulcemente la mirada sabia hacia el pasado, en un presente que poco a poco ya se aleja de la materialidad en un proceso de espiritualización deambulado entre líneas y notas en armadura blanca. Recuerdo del nacimiento, recuerdo de la pubertad y de la adolescencia de los amores, recuerdo de la edad madura en la tercera variación. Vivencia de un presente que se está acabando y poco a poco se distancia de lo terrenal para devenir un diálogo consigo mismo, abarcando los extremos de la vida, como los extremos del teclado, y mirando hacia arriba. La misma mirada hacia arriba, con sonrisa amarga pero feliz, es la que nos impulsa hacia lo alto, siempre más, hasta la última remembranza del tema. Hasta el final. Hasta el final de todo, o el comienzo de todo, porque todo sigue igual: nada se ha creado ni destruido. Ahora lo entendemos, mirándolo desde allí.

Y viajamos, altos, y cerca de las estrellas. Desde arriba, Stockhausen a través del "Tierkreis" nos lleva por el zodíaco, por astros y galaxias. Por sonidos que resumen el sentir humano y no. Nos sentimos pequeños y grandes al mismo tiempo, porque lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. No tememos ya, expertos navegadores, los elementos primordiales, aquellos mismos que al comienzo de nuestro viaje nos habían deslumbrado por su esencialidad infinita. En el cielo se juntan aire, agua, fuego y tierra. Los cuatro elementos juntos, y también el quinto. ¿Somos nosotros? Entre tantos sonidos que nos remembran aquellos filtrados por el líquido amniótico, el último nos pregunta: “¿estás preparado ahora para empezar otra vez?”

Y el viaje sigue, cíclicamente, a forma de espiral. Un círculo que se expande y nunca se toca...

...a mi padre
Brenno Ambrosini

Caos bajo el cielo

No tengamos miedo: …los planetas también chocan, y del caos, nacen las estrellas.
Charles Chaplin

Bastante se ha escrito acerca del significado y de la influencia de la Segunda Escuela de Viena en la música de los siglos XX y XXI, por cuya sombra continúa trazándose gran parte de la realizada desde su creación.

A pesar de ello el legado de sus tres máximos exponentes, Schoenberg, Berg y Webern, sufre un destierro sistemático de las salas de conciertos y su difusión, que difícilmente traspasa el marco de la teoría y del estudio, se limita poco más que al radio de acción de las grabaciones discográficas, es decir, al ámbito privado.

No es ser porque el proceso creativo resulta estéticamente complejo para un auditorio poco familiarizado, y el grupo de las obras que aún se programan con un mínimo de garantías de éxito suele mostrar preferencia por los trabajos todavía tonales de sus autores como los “Gurrelieder” o “Pelleas und Melisande” de Schoenberg, el concierto “A la memoria de un Ángel” de Alban Berg o la “Passacaglia” de Webern, por poner algunos ejemplos, siendo además este último autor el más castigado de los tres por ser el más “radical”, es decir, por desarrollar los fundamentos de su grupo hasta las últimas consecuencias. Y en los festivales de música contemporánea tampoco es que se les dedique especial atención ya que, todo hay que decirlo, no dejan a estas alturas de ser considerados unos clásicos.

Pero la filosofía vital de estos autores y sus compromisos estéticos e ideológicos en tiempos tan convulsos como los que padecieron hacen de ellos personajes de marcado carácter romántico y sus obras, si las descontextualizamos de la técnica compositiva y del momento histórico en que fueron concebidas, románticas. El romanticismo intrínseco que las domina y su indisimulada deuda para con su principal fuente de inspiración, la música alemana, empareja de momento a dos de los trabajos grabados en el presente disco, las “Variaciones Op. 27” de Webern y la Op. 111 beethoveniana.

Las Op. 27 de Anton Webern, una de sus obras más representativas, sigue los postulados de la escritura dodecafónica al pie de la letra. Obra dura y difícil, puede parecer dominada por el caos, pero bajo ese prisma encontramos unas simetrías y un orden matemáticos de increíble inspiración que casi recuerdan a Bach en su magistral manera de conciliar ciencia y arte. Es en ese orden dentro del caos donde encontramos en las “Variaciones” un material aparentemente informe pero cuya lógica estructura parece querer desembocar a modo de big bang en el primer movimiento de la obra central del recital del pianista Brenno Ambrosini que nos ocupa, la Sonata Op. 111 de Beethoven, que sirve, junto con el resto de los trabajos, para conformar un tríptico compositivo en el que los puntos de partida y de llegada casi llegan a ser el mismo.

La figura del genio de Bonn no necesita ser reivindicada pero su legado, aún después de un par de siglos, continúa bastante incomprendido. Acabada unos cinco años antes de su muerte y prácticamente aislado él a causa de la sordera, su última sonata explora vías formales y mundos espirituales accesibles sólo a su autor, por lo que los sesudos análisis que de ella se han realizado no han podido traspasar el umbral de la mera interpretación subjetiva del intelectual de turno.

Sí es objetivo que el "Allegro" inicial, el único movimiento de los dos que no sacude del todo la herencia formal, posee una dualidad emocional que confunde y casi duele. Es inestable desde el intervalo que lo abre, y la sensación de caos vuelve otra vez a instalarse en el alma del oyente con mayor intensidad casi que en el trabajo anterior, reafirmando los elementos en que se sostiene una fragilidad dramática... aparente. Pero Beethoven, necesitado de recapitular toda su trayectoria vital en una obra y en una forma que le sean especialmente queridas, lo utiliza para ser transportado al origen mismo de ella, que es en lo que desembocan los últimos compases este movimiento, a su propio nacimiento, identificando con éste el comienzo las variaciones del segundo movimiento.

Las progresiones (como así las llamó Claude Rostand) a la que es sometida la "Arietta" en do mayor sobrevuelan su propia niñez y adolescencia y atraviesan las diferentes etapas de su vida hasta llegar a una vejez que no es el fin en sí mismo. La Sonata como estructura cierra un ciclo insuperable, pero la fuerza de su genio utiliza sus últimas variaciones para alejarse del mundo que siempre le vino pequeño, que ni le comprendió ni quiso comprender, y que personalmente tan mal le trató, y llevarle de paso al origen y al único lugar que nunca debió abandonar, al cielo.

Ya en el cielo y entre las estrellas, Ambrosini concluye con la obra “Zodíaco” (Tierkreis) del compositor Karlheinz Stockhausen. El hilo argumental encuentra en este representativo trabajo del autor salido de la escuela de Darmstadt, deudora a su vez del trabajo y los postulados de Schoenberg y de su Moderna Escuela de Viena y muy significativamente del arte de Anton Webern, un punto y final idóneo. El sistema dodecafónico, su correspondiente expansión hacia el serialismo y las nuevas técnicas compositivas contemporáneas, tuvieron en los compositores de Darmstadt y muy particularmente en Stockhausen, celosos defensores y a sus más principales difusores. “Tierkreis”, obra de extremada concreción y concebida inicialmente para caja de música, asocia en este caso una melodía a cada signo del Zodíaco, siguiendo para ello una estricta técnica serial aplicada a parámetros diferentes a los puramente melódicos. El resultado vuelve a parecer dominado por un aparente caos pero Stockhausen, como ya hiciera Webern muchos años antes en sus “Variaciones” y Beethoven en su Op. 111, esconde en él una belleza matemática e irresistible.

El resultado final es por tanto un viaje a través del extraordinario poderío espiritual y creador del genio de Beethoven, apoyándose Ambrosini para ello en la generosidad de Webern y Stockhausen, quienes aportan un mismo punto de partida y llegada. Un viaje difícil, aterrador y... apasionante.

Javier Santos

Brenno Ambrosini

Liszt y Venecia son dos constantes en este pianista italiano nacido en 1967, que empezó sus estudios musicales a la edad de seis años, debutó a los 11 en la ciudad de los canales y se formó como discípulo de la escuela de Liszt; genial compositor e intérprete que compuso en Venecia, a 100 metros de la casa natal de Ambrosini, muchas de sus obras.

Estudió piano, órgano, violín y composición con M. I. Biagi (escuela de Liszt), R. Cappello y U. Amendola. Tras finalizar sus estudios en Italia con la máxima puntuación y cum laude, continuó perfeccionándose con G. Oppitz en Munich (escuela de Liszt), M. de Silva-Telles en París y J. Soriano en Madrid, ciudad donde recibió el Premio de Honor de Final de Carrera. Hoy prosigue sus estudios de doctorado en Ética y Política en la Universitat Jaume I de Castellón.

Aclamado en numerosas ocasiones por su interpretación, llena de color y con momentos de gran trascendencia, los críticos han dicho de él: Su Sonata de Liszt ha sido una sacra representación: monumental interpretación. (El País, Madrid) Su pianismo sinfónico ha brillado en todas sus interpretaciones. (Westfälische Rundschau, Dortmund - Alemania) La justa elección: un pianista siempre elegante y refinado. (Pianotime, Milan - Italia)

Ganador del Primer Premio en el XXXIV Concurso Internacional de Piano "Premio Jaén" y, en esa misma edición, del "Premio Rosa Sabater" a la mejor interpretación de música española. Es Primer Premio, Premio Debussy y Premio Beethoven en el Concurso Internacional de Piano "Cidade do Porto". Laureado en el X Concurso Internacional de Piano de Santander "Paloma O'Shea". Segundo Premio en el Concurso Internacional de Piano "José Iturbi" de Valencia. Segundo Premio y Premio "Arpa de Oro" en el Concours International "Jeunesses Musicales" de Belgrado. Ganador del “Piano Festival Alumni Prize” en el International Piano Competition "William Kapell” de College Park (Washington D.C., U.S.A.).

Desde su debut con orquesta en la Liederhalle (Beethovensaal) de Stuttgart en 1986, ha ofrecido numerosos conciertos como solista en ciudades de Europa, Estados Unidos y Japón, junto a formaciones como la Real Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, la Royal Philharmonic Orchestra, la Orquesta Filarmónica de Belgrado, Scottish Chamber Orchestra, New Philharmonia of Japan y Orquesta Estatal del Ermitage de San Petersburgo, tocando junto a directores como M. Bamert, H. Vonk y A. Ros-Marbá.

Forma dúo desde 1990 con el violinista ruso M. Lubotsky y desde 2000 con el violinista ruso I. Grubert, y colabora asiduamente con los cuartetos de cuerda Prazak y Brodsky.

Ha grabado CD para los sellos discográficos Symphonia, Almaviva, ETG y Dynamic, y ha realizado grabaciones para las más importantes cadenas de radiotelevisión europeas y la NHK japonesa. Destaca su especial colaboración con Radio Clásica de Radio Nacional de España frutos de la cual son, hasta ahora, más de 350 obras grabadas.

Autores como H. Vartan, V. Suslin, R. Flender, F. Llàcer-Pla, T. Catalán, C. Cruz de Castro, Z. de la Cruz, T. Marco, J. Jacinto, J. Medina, J. M. Sáchez-Verdú, C. Maresca, A. Meoli y G. F. Prato le han dedicado sus obras. Ambrosini ha estrenado en España composiciones de diversos autores entre los que cabe destacar a A. Pärt, N. Roslawietz, S. Gubaidulina, S. Slonimsky, A. Bax, B. Britten y F. Delius. Particular atención ha tenido el estudio de la obra del compositor ruso Alfred Schnittke: ha interpretado sus obras en Europa, Rusia y Japón, y ha dado Masterclass para la Universidad de Londres y la Russische Musik Akademie de Dortmund sobre la interpretación de su música. Es miembro de honor de la Deutsche Alfred Schnittke Gesellschaft y profesor invitado de la Schnittke-Akademie de Hamburgo.

Profesor en diferentes cursos de perfeccionamiento pianístico en España, Italia, Alemania, Austria, Reino Unido (Goldsmith College, University of London) y Polonia, es catedrático de piano del Conservatorio Superior de Castellón. Ha sido profesor invitado del Goldsmith Institute (Universidad de Londres) y Consultor (Profesor de Piano - Master) de la VIU – Universidad Internacional de Valencia. Profesor de la Schnittke Akademie de Hamburgo. Miembro del jurado de importantes concursos internacionales de piano y Miembro del Consejo de la Franz Liszt Foundation (France).

En 2011, con ocasión del Año Liszt, ofrecerá una serie de Recitales y tocará con orquesta en Alemania, Francia, Holanda, Italia, Polonia y España.

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