Modern Times
Programa
Maurice Ravel (1875-1937) (transcripción David Walter)
Le Tombeau de Couperin, M. 68a:Francis Poulenc (1899-1963)
Sexteto para piano y viento, Op. 100:Jean Françaix (1912-1997)
L'heure du berger:Maurice Ravel (1875-1937) (transcripción David Walter)
Harmonie du soir, conjunto.
Musicstry Studios. TRT® sound (calibración 2.4b). Grabado: 1, 2 Septiembre 2019. Publicado: 30 Enero 2020. Fotografía: Natasha Lebedeva. Notas: José Luis García del Busto. Productor: Mario Martínez. PC19001 ℗ & © 2021 Play Classics.
Música francesa para piano y quinteto de viento
Maurice Ravel: Le Tombeau de Couperin, M. 68a.
Ravel comenzó la composición de su Tombeau en 1914, cuando Europa entraba en la primera gran guerra, hecho que causó la interrupción del trabajo. Nuestro músico, en su día declarado “inútil” por la milicia por su baja estatura y complexión endeble, quiso participar y aportó al ejército francés su habilidad como conductor, pero alguna enfermedad y la depresión que le causara la muerte de su madre, hicieron que pronto quedara dispensado de cualquier obligación bélica, momento en el que volvió a su abandonado trabajo para completar Le tombeau de Couperin en 1918. Sin embargo, no es una obra “trágica”. Cabría considerarla como la personalísima y pionera contribución raveliana a la corriente neoclasicista que tanta relevancia tuvo en la Europa musical de entre guerras; por añadidura, como el propio Ravel se encargó de aclarar, no se trataba tanto de recrear al gran Couperin cuanto de tributar un genérico homenaje a la tradición musical del Barroco francés. Pero las vivencias de aquellos meses, desde luego, tenían que quedar reflejadas de algún modo en la partitura y, así, cada una de las seis piezas que integran Le tombeau de Couperin en su primera redacción pianística está dedicada a un conocido de Ravel caído durante la primera guerra mundial. La gran pianista Margueritte Long estrenó la composición en la Salle Gaveau de París una vez terminada la contienda, el 11 de abril de 1919, en uno de los conciertos de la Sociedad Musical Independiente.
Poco después, y como acostumbraba, Ravel presentó una versión orquestal de la obra en la que desplegaba su incomparable dominio de los timbres para potenciar la expresividad y dotar de otra dimensión sonora a su música. Fue el 28 de febrero de 1920, en los parisinos Conciertos Pasdeloup, bajo la dirección de Rhené-Baton. Pero esta versión orquestal -contrariamente a lo que habitualmente sucede en el caso de Ravel- no coincide exactamente con la versión original de piano, pues la Fuga y la Toccata fueron piezas consideradas por el compositor como esencialmente pianísticas, no orquestables. Y las otras cuatro las agrupó con una alteración en el orden, quedando así: Prélude, Forlane, Menuet y Rigaudon. Y esta es la disposición que presenta la adaptación para sexteto, realizada por David Walter, que se presenta en este CD.
David Walter es un prestigiado oboísta, miembro fundador del Quinteto Moragues y músico plural con actividad relevante en los campos de la enseñanza, la dirección orquestal y la composición. Destaca especialmente su ingente labor como arreglista, con más de mil adaptaciones instrumentales de partituras de todo tipo: en esta grabación encontraremos dos espléndidos ejemplos de este trabajo, realizadas sobre sendas obras de Ravel. Es de notar el admirable sentido camerístico que muestran los resultados en ambos casos.
Francis Poulenc: Sexteto para piano y viento, Op. 100.
Este singular Sexteto, para piano y el quinteto de viento tradicional (flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot), data de la temporada 1939-40, aunque ésta es más bien la fecha de la revisión y versión definitiva de una partitura que el joven maestro francés había escrito en 1932. La obra se estrenaría en la Sala Chopin de la capital francesa, el 9 de diciembre de 1940, con el Quinteto de Viento de París y el mismo Poulenc al piano. Responde a la corriente neoclasicista, tan del momento, así como a los gestos musicales que mejor definen las propuestas de aquel grupo vanguardista que, emulando al célebre grupo nacionalista ruso, se denominó "grupo de los Seis" y que estaba integrado por Francis Poulenc, Darius Milhaud, Arthur Honegger, Georges Auric, Germaine Tailleferre y Louis Durey. Estos compositores se apoyaron en ideas y propuestas de Jean Cocteau, y para ellos actuaba como una especie de hermano mayor el ingenioso compositor (y mordaz escritor, conferenciante y crítico) Erik Satie.
El Sexteto forma parte de las abundantes y muy notables obras de cámara que escribió Francis Poulenc con protagonismo de instrumentos de viento-madera. El curso sonoro de la obra es fluido, desenfadado, fácil, suelto... La escritura instrumental es de altísimo oficio. El clima expresivo, positivo y brillante. La forma, tan rigurosa como concisa, recrea tradicionales moldes: tres tiempos, dos allegros extremos y un lento central, pero, desde luego, la sustancia es nueva, es de Poulenc, e incluso desde este punto de vista meramente formal hay una sencilla, y a la vez acusada, aportación propia: los dos movimientos rápidos reproducen, a su vez, el esquema global de la obra, pues al intercalar una sección lenta intermedia, reproducen el esquema rápido-lento-rápido; mientras tanto, el movimiento lento -un Divertimento que se erige en eje del Sexteto- parece ser el “negativo” de este planteamiento, pues introduce una sección rápida en su centro, presentando en consecuencia el aspecto formal lento-rápido-lento. Estos juegos de simetrías, así como la unidad expresiva de la obra, se refuerzan mediante la alusión temática, en el último tiempo, a temas manejados en los anteriores.
Jean Françaix: L'heure du berger.
Jean Françaix nació en Mans, en el seno de una familia dedicada profesionalmente a la música: su padre dirigía el Conservatorio de Mans y su madre era cantante. La predisposición musical de Jean fue de tal grado que a los seis años empezó a componer. Luego estudió formalmente piano y composición, siendo discípulo en esta materia de Nadia Boulanger. A los veinte años de edad llamó la atención con el estreno de un notable Concertino para piano y orquesta. Françaix cultivó una música refinada y elegante, alineable con la corriente neoclasicista y concebida, según palabras de su colega y amigo Francis Poulenc, “para dar placer”.
En el catálogo de Françaix abundan las obras para instrumentos de viento, y una de ellas es L’heure du berger, para piano y quinteto de viento. La escribió en 1947 en honor al restaurante parisino de tal nombre y con la idea de proporcionar música amable, entretenida y bienhumorada que fuera adecuada como fondo sonoro de las cenas y tertulias que allí tenían lugar. Son tres breves y deliciosas piezas de música que podríamos calificar de humorística, pulcramente escritas, con claras reminiscencias del cabaret y del music-hall y que se escuchan con sonrisa.
Maurice Ravel: Adagio del concierto para piano en sol mayor, M. 83.
Obra del período entre las dos grandes guerras europeas, el Concierto en Sol mayor fue compuesto entre 1929 y 1931 para la pianista Marguerite Long, gran estudiosa, difusora y defensora de la música pianística de Ravel, como lo fue nuestro Ricardo Viñes. El Concierto fue estrenado en la Sala Pleyel de París el 14 de enero de 1932, en el curso de un “festival Ravel” protagonizado por la Orquesta de Conciertos Lamoureux, en el cual el maestro portugués Pedro de Freitas Branco dirigió la suite de Dafnis y Cloe y la Rapsodia española, mientras que el propio Ravel empuñó la batuta para interpretar la Pavana para una infanta difunta, el Bolero y el referido estreno de su Concierto.
En España, la música orquestal de Ravel contaba entonces con un magnífico defensor: el maestro Pérez Casas. Y, efectivamente, fue él, con su Orquesta Filarmónica de Madrid, quien se interesó inmediatamente por dar a conocer la obra aquí, pocos meses después de su estreno absoluto. El evento se produjo el 2 de mayo y tuvo como solista de piano a Leopoldo Querol. El éxito fue tan grande que se bisó el último movimiento, pero acaso no fue tan entusiasta como la recepción de la obra en los medios. El más lúcido crítico musical español de la época, Adolfo Salazar, en el diario “El Sol” escribió un entusiasta artículo del que extraemos alguna referencia al Adagio del Concierto: “el Adagio que, desde luego, solo Ravel podría firmarlo, es (…) un milagro, ciertamente, con su inmenso caudal de melodía, su inagotable fluir de un canto incomparablemente sostenido en su lirismo (…) Más admirable todavía por la libertad de forma, por esa sensación de música liberada de toda traba, como en efecto, algunas arias de Bach (…) o alguna de las inspiraciones de Beethoven en las últimas sonatas y los últimos cuartetos (…) Música en sí misma y en su manifestación sonora que parece carecer de cuerpo (…) Mayor transparencia, mayor sensación de esencia volátil, de vuelo ingrávido, apenas se recuerda en cualquier otra música”...
Por su parte, la primera intérprete de la obra, Marguerite Long, refiriéndose al inefable Adagio escribió: “La obra es ardua, pero el movimiento que me dio más trabajo fue el segundo, en apariencia sin complicaciones. Un día le comuniqué a Ravel la ansiedad que me producía tener que exponer en un solo de piano, después de toda la fantasía y el brío orquestal del primer tiempo, esa larga, muy larga melodía haciendo que cantara, y sosteniendo en un movimiento tan lento, esa gran frase que fluye”...
José Luis García del Busto
Harmonie du soir
Conjunto de viento formado por Enrique Bernaldo de Quirós (piano), Mayte Abargues (flauta), Carlos Fortea (oboe), Silvia Insa (clarinete), Josep Tatay (fagot) y José Fco. Fortea (trompa).
El uso metafórico de la poesía de Baudelaire da nombre a Harmonie du soir Ensemble, un juego de palabras que Baudelaire dedica a la música en su conocida obra poética “Les fleurs du mal”. También se ha querido hacer un guiño a los famosos conjuntos de instrumentos de viento de la época de Mozart y Beethoven denominados Harmoniemusik.
Esta formación se reune a principios de 2017 por iniciativa del Quintet Lluís Vives y el pianista Enrique Bernaldo de Quirós, todos ellos profesionalmente activos en Mallorca, con la intención de profundizar en el repertorio para instrumentos de viento y piano.
Harmonie du soir Ensemble suele estar presente con asiduidad en las salas de conciertos, ciclos de música de cámara y Festivales más importantes de las Islas Baleares. En Febrero de 2019 lanzan el que será su primer trabajo discográfico conteniendo los quintetos de viento y piano de Mozart y Beethoven bajo el sello discográfico PlayClassics.
El repertorio de esta formación comprende una selección cuidada, desde una perspectiva joven y moderna, de todas las épocas y estilos, desde el clasicismo a las vanguardias.